jueves, 10 de junio de 2010
Enamorarse no es malo, enamorarse no es ser como los demás, enamorarse es inevitable, está en nuestra narturaleza. No podes evitar sentir ese cosquilleo, la aceleración en nuestras pulsaciones, es imposible. Uno no decide enamorarse, simplemente sucede. No se es más fuerte por no estar enamorado, no se es más frágil por estarlo. Es más, es algo que nos llena el alma, pero a la vez nos lastima. Es un estado emocional perturbador, que en un momento puede hacernos sentir la persona más feliz del mundo, y al otro, la menos apreciada. Son momentos de ciclotimía constantes, en que odiamos a un ser, o a los pocos minutos de terminar una conversación sentís que es la persona indicada. Es sentirse desprotegido, jugar un juego sin reglas, en el que pierde es el mejor, en donde vale todo. También es no saber que hacer, perder todo en un instante, cometer un error que te marca para siempre, hacer algo inesperado que te puede costar mucho, creer que estas haciendo lo mejor, cuando no. Intentar demostrarle al otro que te necesita, cuando lo único que haces es demostrar que no, que está bien sin vos. Eso es enamorarse, sentirse bien, sentirse mal, estar seguro, estar inestable. ¿Se puede pedir más? No, es un momento único, que quizá nos hace mal, pero lo vivimos, por que estamos destinados a ello. Estamos seguros, inseguros, indecisos, con miedos, pero es así. No podemos encerrarnos y creer que el amor no es para nosotros, que nos hace más pequeños, más sensibles, más débiles, no, no debemos, es lo único que nos hace grandes, fuertes, que nos llena el corazón. No por estar enamorado dejas tu esencia, tu brillo, solamente lo compartis con alguien más, no dejas de ser único, sos el mismo, pero con alguien a tu lado.
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